El Cuaderno

Quién está entrenando el sentido común del derecho

En enero de 2023, un juez en Cartagena le preguntó a una inteligencia artificial si un niño autista debía pagar cuotas moderadoras por sus terapias. El país discutió si eso era válido. Yo creo que discutimos la pregunta equivocada.

Valentina Arenas

Valentina Arenas

Abogada y columnista · Fundadora · 1 de septiembre, 2026

En enero de 2023, un juez en Cartagena hizo algo que ningún juez colombiano había hecho: le preguntó a una inteligencia artificial si un niño autista debía pagar cuotas moderadoras por sus terapias y puso las respuestas en la sentencia.

El país discutió semanas si eso era válido. La Corte Constitucional revisó el caso (T-323 de 2024) y encontró un camino razonable: no prohibió la herramienta, exigió transparencia y recordó que ninguna máquina reemplaza el razonamiento del juez.

Fue un buen debate. Pero creo que discutimos la pregunta equivocada.

Porque casi nadie preguntó qué había DENTRO de la máquina que el juez consultó. Cuando un académico le pidió las sentencias de la Corte que decía citar, la máquina las inventó. Con estructura de jurisprudencia real. Con el tono de quien sabe. Produjo derecho que no existía y lo hizo creíble.

Aquí va la idea central, y por qué debería importarte aunque no seas abogado:

Los griegos tenían una palabra, «nomos», para el orden que existe antes de la ley escrita. La costumbre. El sentido compartido de lo justo. La forma de ver el mundo desde la que después se escribe y se interpreta la constitución.

Ese orden siempre lo formaron la costumbre, la conversación pública, la educación. Lento, imperfecto, pero nuestro.

Hoy, por primera vez, ese orden lo está escribiendo otra cosa.

Millones de personas —estudiantes de derecho, abogados, funcionarios, jueces— consultan modelos de IA antes de decidir. Y cuando un modelo responde qué es razonable o proporcional, no describe el mundo: lo ordena. Cada respuesta instala un poco de sentido común.

Y hay algo que vuelve esto distinto a cualquier tecnología anterior: esta máquina no es una biblioteca que guarda lo que el mundo ya pensó. Está aprendiendo mientras responde. Cada pregunta la entrena; cada respuesta nos forma. Es un circuito, y lo que nos devuelve viene filtrado por datos que no elegimos, entrenados en su mayoría en otra lengua y otra tradición jurídica.

Entonces la pregunta no es si un juez puede usar la herramienta. Es otra, anterior:

¿Quién decide con qué se entrena aquello que está formando el sentido común de quienes aplican el derecho?

Regular el uso mientras ignoramos la fuente es vigilar la desembocadura de un río sin haber visitado su nacimiento.

¿Qué significaría mirar río arriba? Creo que tres cosas:

01

Transparencia sobre los datos de entrenamiento cuando un sistema toca decisiones públicas.

02

Llevar al derecho una conversación que ya empezó en otros campos: la soberanía sobre la infraestructura cognitiva que forma a nuestros profesionales. No podemos importar el sentido común jurídico como importamos software.

03

El criterio del jurista, insustituible: no solo porque lo diga la Corte, sino porque frente a un sistema capaz de inventar jurisprudencia con formato impecable, la única auditoría final es una mente formada que sabe cuándo una respuesta, aunque suene a derecho, no lo es.

Escribimos constituciones para que el poder no fuera arbitrario. Hoy existe un poder que no firma decretos, no gana elecciones, no aparece en el organigrama de ningún Estado y ya está ordenando el mundo, una respuesta a la vez.

No es un poder malvado. Es un poder sin forma jurídica.

Y el derecho sabe, desde antes de ser derecho escrito, qué se hace con los poderes sin forma: se les da nombre, se les da límite, se les da ley.

¿Tu profesión ya está usando IA para decidir?

¿Alguien está mirando de dónde viene el “sentido común” que esa IA te devuelve?

Valentina Arenas

Sobre la autora

Valentina Arenas

Abogada y columnista · Fundadora

Valentina trabaja en la intersección entre derecho, inteligencia artificial y reputación profesional, ayudando a líderes y organizaciones a convertir criterio en autoridad visible.

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